CRAE Pere Quart

36 plazas para niñas, niños, adolescentes y jóvenes de 4-18 años tutelados por la DGAIA – Maresme 

Nos guía la esencia del qué somos, el ideario de construir un proyecto singular y diferencial para romper la visión social que se tiene de los centros residenciales. Una motivación que empuja a cada uno de nosotros (fundación, dirección, equipo educativo, las niñas, niños y jóvenes que viven y el personal no educativo o de servicios – equipo de limpieza y mantenimiento) a vivir nuestro día a día de la forma más familiar, acogedora y afectiva posible. 

En nuestro centro (nuestra casa, porque es así como lo queremos transmitir) queremos que se respire un ambiente familiar que acompañe al crecimiento personal y sobre todo emocional, brindando un acompañamiento vivo y activo en todo el proceso de estancia de la niña, niño y joven. Entendemos que esta metodología es la base para potenciar la capacidad resiliente que los y las ayudará a crecer, a superar las dificultades y a ver un futuro más positivo. 

La estancia en un centro residencial supone un episodio muy significativo en las vidas de las niñas, niños y jóvenes y queremos que este no sea vivido como un periodo traumático, sino que se integre dentro de su historia de vida de la forma más satisfactoria posible. Este tiempo les tiene que permitir construir y dar significado a su realidad hasta el momento, así como prepararse para su futuro y su vida adulta. 

Para nosotros es importante preservar la individualidad y el protagonismo de cada uno de los niños, adolescentes y jóvenes, respetar su diversidad y sus tiempos de aprendizaje, su historia y quien sueña. Cada una de ellas y ellos es único/a e irrepetible, así como lo es su vida e historia. Nos caracteriza el trabajo con familias que dan una buena parte de la estabilidad, el trabajo en grupo y participativo. Todo esto nos ayuda a lograr los objetivos individuales y a hacerles crecer como sujetos sociales y poder vivir y convivir de forma saludable, estable e integrarlos dentro de la red social que nos rodea.  

“La libertad de expresión no tiene límites” y “Forman un mar lleno”